
Miles de lágrimas invisibles
rasgan mis párpados desde adentro,
las nubes de la desidia y la envidia
intentan asolar la tierra en flor
que cada día vive nuevas aventuras,
más el viento divino
proveniente del infinito
no permite que su acecho
tenga un final desgraciado.
Los días se suceden
como si todo estuviese calculado,
las emociones se viven intensas
como si el tiempo se hubiera congelado,
los ojos lloran lágrimas de sangre
por lo minutos en vano asesinados,
los dolores de un parto inesperado
hacen su llegada
entre atorchas y acantilados.
Las larvas del Destino
envuelven a transeúntes incautos,
el espanto intenta ganar terreno
cual si fuese de Goethe, el Fausto;
lirios de insanía
adornan esta noche nuestras frentes,
todo ha sido un mal sueño...
demencial, esquizoide e inerte.







